¿Es malo bañarse con agua muy caliente?
Bañarse con agua muy caliente, sobre todo cuando hace frío, es una sensación reconfortante. Ya sea en ducha o en baño de inmersión, es la guinda en el pastel luego de una jornada larga o justo antes de ir a la cama. Con todo, existen muchas dudas con respecto a este hábito, como si es recomendable o no, a qué temperatura hacerlo y, en especial, si existen riesgos asociados.
Ciertamente, cada tanto se viralizan en internet artículos sobre los aparentes beneficios de las duchas a temperaturas altas, sus desafortunadas consecuencias y sus ventajas frente al clásico baño con agua fría. A continuación, esclarecemos el asunto enseñándote todo lo que se sabe al respecto y algunos consejos de gran valor.
Estos son los riesgos de bañarse con agua muy caliente
El principal riesgo de bañarse con agua muy caliente está asociado a las escaldaduras. Esto es, quemaduras producidas por el contacto del agua caliente con la piel o las mucosas. Son relativamente frecuentes en personas mayores y en niños, con las manos, los brazos y el cuello como las zonas más afectadas. Pero las escaldaduras por bañarse con agua muy caliente no son el único riesgo asociado, también destacan los siguientes:
- Más acné. Si tienes acné o eres propenso a tenerlo, estar un tiempo sumergido en agua muy caliente no es una buena idea. Esta hace que las glándulas sebáceas del cuerpo produzcan más grasa de lo habitual.
- Choque térmico. El cambio abrupto de temperatura al salir de la ducha podría causar cambios fisiológicos. Algunos son el ensanchamiento de los vasos sanguíneos y la reducción de la presión arterial. En casos extremos, podría ocasionar un desmayo.
- Problemas digestivos. La vasodilatación causada por agua muy caliente también podría tener efectos negativos en el sistema digestivo. El aumento del flujo sanguíneo superficial podría afectar la digestión y causar malestar estomacal, entre otras cosas.
- Reacciones en la piel. Tomar una ducha o bañarse con agua muy caliente podría generar resequedad en la piel. También ocasionar picor e incluso agravar los síntomas en personas con dermatitis. Además, es común experimentar enrojecimiento en el rostro, en especial en la zona de los pómulos y de la nariz.
- Problemas en el pelo. El cabello también se ve afectado con el agua muy caliente cuando te pasas de la duración de una ducha recomendada. Esto se debe a que su contacto con el cuero cabelludo puede favorecer la aparición de caspa. Por otra parte, una temperatura elevada del agua podría empeorar la caída del cabello en personas que sufren ese problema. Se trata de una secuela al daño producido sobre el folículo piloso.
Como se puede observar, todo el cuerpo en conjunto se ve afectado al bañarse con agua muy caliente. Las mucosas, el cuero cabelludo, el funcionamiento interno y la superficie de la piel se resienten ante las altas temperaturas. En el caso específico de las escaldaduras en la piel, las primeras secuelas pueden aparecer cuando el agua supera los 50 °C.
¿Y qué hay de los beneficios?
En realidad, cuando se habla de los beneficios de bañarse con agua caliente, se alude es al agua tibia. Es así la mayor parte del tiempo, puesto que el cuerpo la reconoce como tal cuando supera los 37 °C, aproximadamente. Por encima de esta temperatura, el mero contacto con el agua se interpretará como caliente en función de qué tanto se eleve (poco caliente, muy caliente y demás).
De esta manera, los aparentes beneficios de bañarse con agua muy caliente, como el alivio de los músculos y las articulaciones y una mejor conciliación del sueño, se atribuyen es al agua tibia. Según las personas, estos efectos también se lograrán con una ducha con agua a temperatura ambiente o fría.
¿Cuál es la temperatura ideal para ducharse?

Ahora que sabes por qué no está recomendado bañarse con agua muy caliente, es momento de conocer la temperatura ideal para una ducha o para un baño reconfortante. Lo cierto es que los expertos recomiendan que la temperatura no supere los 35 °C, un equilibrio entre agua tibia y caliente. De manera más precisa, el rango puede oscilar entre los 30 °C y los 38 °C.
Cuando la temperatura del agua supera los 40 °C se pueden manifestar sensaciones térmicas desagradables, y por encima de los 50 °C las secuelas en la piel aparecen frente a la exposición de varios minutos. Una escaldadura profunda de segundo o tercer grado requiere una exposición de 60 °C durante alrededor de 5 segundos, o 70 °C durante 1 segundo. Es por esta razón que el agua tibia es más segura que bañarse con agua muy caliente.
Por supuesto, una alternativa es tomar una ducha con agua a temperatura ambiente; o en su defecto con agua fría. Aunque puede no ser tan agradable en ciertas épocas (como el otoño o el invierno), son opciones más amigables con el organismo. Con todo, se puede crear un entorno de baño relajante para aumentar la experiencia subjetiva en estos últimos casos.
¡Busca el equilibrio para la ducha o el baño perfecto!

No hay dudas de que las duchas y los baños son necesarios tanto para higienizarnos como para tener un rato de desconexión del mundo y de conexión con nosotros mismos. Mantener la temperatura del agua en un rango seguro y cómodo, de preferencia no superior a 35 °C, es clave para disfrutar de los beneficios de una ducha o baño sin causar daños a la piel o al cuerpo.
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